Durante su desarrollo, Testo pensaba en la cámara termográfica como un instrumento con gran aceptación en los sectores del comercio y la industria.
El lanzamiento de las cámaras termográficas Testo 875, Testo 876, Testo 881, Testo 882,Testo 885 y Testo 890 no solo ha sobrepasado las expectativas y previsiones, también ha abierto nuevas aplicaciones y mercados a Testo. En el sector veterinario hay una gran demanda de cámaras termográficas, aunque para muchos veterinarios, yeguadas o zoos la adquisición de una cámara de elevadas prestaciones era poco menos que prohibitiva.
Afortunadamente, la llegada de las cámaras termográficas Testo 875, Testo 876, Testo 881, Testo 882,Testo 885 y Testo 890 ha cambiado esta dinámica.
Una de las aplicaciones mas comunes en veterinaria con la termografía ha sido la de realizar pre-diagnósticos rápidos en caballos, sin molestias para el animal. Mediante la termografía se pueden localizar posibles inflamaciones o lesiones antes de que el caballo pueda quedar cojo, permitiendo al propietario y al cuidador tomar medidas preventivas.
En los zoos la termografía también resulta de gran utilidad porque ha revolucionado los exámenes diarios a los animales. Por lo general, un diagnóstico de un animal salvaje, aparte de su dificultad, también puede ser muy peligroso. Antes, el veterinario debía acercarse mucho e incluso anestesiar al animal herido o enfermo, mientras que ahora puede efectuar un primer diagnóstico a una distancia de seguridad con la cámara termográfica. Sin estrés, tanto para el humano como para el animal.
